¿Qué es eso a lo que llamamos psicoterapia?

Hoy por la mañana tuve sesión psicoterapéutica en grupo. Por un momento me detuve a contemplar la conformación de esa pequeña comunidad de personas reunidas con una sola intención; confiar en la psicoterapia como un medio para llegar a nosotros mismos. Sí, suena raro. Muy raro ahora que me detengo a pensarlo un poco. 

El hecho de quedar a una hora, hablar de mí frente a otros, exponer mi vida, mis necesidades, realizar algunos experimentos (como los llamamos en guestalt) y revisar qué es lo que me sucede con eso que comparto y con lo que comparten otros es emocionante. Y al decir -emocionante-, no me refiero solamente a emociones agradables, sino a emociones que me invitan a tocar realidades como: la muerte, la incertidumbre, la partida de un ser querido, la culminación de una etapa y el inicio de otra.

¿Qué encuentro en la psicoterapia? Al momento viene a mi cabeza la respuesta pantalla; me encuentro a mí mismo. Si bien es cierto, no me deja del todo convencido. Pienso entonces en la conformación del grupo de psicoterapia de la mañana. Pienso en las personas, en las historias que contamos cada uno, cada una. Pienso en las emociones que surgen de esas historias y como me conmueven. Algo tocan en mí. Algo dejan y algo se transforma cuando cuento la mía.

Es como si de pronto, una mayor comprensión de mí existencia apareciera frente a un espejo. Ese espejo opaco al principio y lejano a mí experiencia, va tomando una figura distinta conforme avanzan los minutos de la sesión hasta darme cuenta que la imagen reflejada en el espejo es la mía a través de la experiencia del otro. Tomo conciencia que la incertidumbre que el otro está viviendo, que el dolor al que se esta enfrentando, es mí incertidumbre y mí dolor también.

Entonces es allí donde encuentro en la psicoterapia una forma de ir al otro que después me devuelve a mí. A mi experiencia negada, a mi existencia anestesiada. Ciertamente no siempre encuentro las respuestas a mis interrogantes de vida, pero sí encuentro compañía, encuentro disposición a recorrer el camino aunque no sepamos muy bien a donde vamos. Esa es la psicoterapia. Al menos, la psicoterapia en la que estoy formado y que me ha acompañado en los últimos años y etapas de mi vida.

La psicoterapia es entonces encuentro conmigo y con el otro. Es silencio, un silencio que nutre al alma y que permite que surja la palabra adecuada. Es exponerse, compartir y abrirse a lo desconocido. Es probar, experimentar, fallar y saber que incluso en el error hay belleza. La psicoterapia es poesía, o al menos un intento de ella.

Me gusta pensar en la psicoterapia como un medio y no como un fin. Una forma de explorar-me aunque no la única que existe. Un entretejer historias para resignificar experiencias. Es sentir y pensar. Es proceso y angustia. Es lagrima y risas. 

Seguiré apostándole a la psicoterapia y promoviéndola como un recurso para explorar la propia existencia a través de los otros.

Releo esto y me conmuevo. Espero seguir explorando la psicoterapia y sus alcances, en mí y en otros. 



 

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